Lacanche, fogones con historia

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Lacanche, fogones con historia

Lacanche, fogones con historia.

Historia

En la región de la Borgoña, corazón del país del vino y el buen jantar, se encuentra Lacanche, un pequeño pueblo con larga tradición metalista, que se remonta al siglo XVIII donde un caballero, de nombre Richard de Curtil, decidió explotar el interior del subsuelo creando una fundición de hierro. En 1796, Jacques-Etienne Caumartin tomó el control y la empresa que permaneció en manos de la familia Coste-Caumartin hasta 1972.

La ferrería Lacanche se dedicó a la fabricación de cocinas para casas señoriales y comercio profesional hasta que en 1981  fecha en que su propietario, Valéo, se retiró dejando a sus 228 obreros de la fábrica sin trabajo.

 

El Renacer de Lacanche

Un día, André Augagneur, que había trabajado en la compañía en la época en que la familia Coste-Caumartin la poseía, decidió lanzar un proyecto  que salvaría a la empresa y sus 40 puestos de trabajo. Al principio, la fábrica se concentró en el trabajo subcontratado, pero pronto se expandió hacia el extranjero y las cocinas profesionales fueron demandadas nuevamente.

El éxito se garantizó con el retorno a los valores tradicionales y el creciente interés mostrado por el público en general, deseosos de usar cocinas auténticas y emular a los mejores chefs. Como dice André Augagneur, «hemos creado una nueva generación de cocinas de alta gama, que combinan el atractivo estético de la antigua cocina Lacanche con la tecnología de los modernos electrodomésticos profesionales».

Así nacieron las Lacanche que ahora se ven adornando las páginas de muchas revistas de decoración. La empresa emplea hoy a más de 200 personas y la tradición familiar y rural que caracterizó a la fábrica de Lacanche por más de 200 años, está nuevamente en auge al frente de André Augagneur, apoyado por su esposa, sus dos hijos y su yerno.

 

Filosofía

Esta filosofía familiar se refleja en el concepto mismo de  la realidad de la vida local ya que hasta nombran a sus cocinas  con nombres de pueblos de esa misma región tales como Cormatin, Cluny, Chambertin, Beaune, Fontenay etc. Hay un inconfundible sentido de hermandad en la compañía, ejemplificada por la familia Augagneur que defiende «el toque humano y un ambiente de trabajo feliz»

El tacto humano, de hecho, ocupa un lugar prominente en el proceso de fabricación, que incorpora las habilidades de los artesanos, así como la programación de alta tecnología de la maquinaria industrial moderna. En Lacanche, la gente no piensa en términos de productividad. Las cocinas están hechas a medida, el cliente elige entre los diversos accesorios disponibles: quemadores potentes, armario de calientaplatos, armario de almacenamiento, placa caliente francesa, y hornos de gas o eléctricos, por ejemplo.

El horno es el corazón alrededor del cual la cocina se completa y se ensambla manualmente, pieza por pieza. Desde el punto de vista tecnológico, toda la gama se prueba en conformidad con las normas UL en el laboratorio vanguardista de la fábrica.

Pero el secreto de esta fabricación artesanal reside en un saber hacer celosamente guardado. Lacanche construye sus pianos de cocción uno a uno, los ensambla de manera artesanal, ya que nada puede remplazar la mano experta de un especialista.

Es por esto que cada una de estas apreciadas piezas son el centro de atención y el toque de distinción de cualquier cocina y son tan deseadas por los amantes de la buena mesa.

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